David Alfaro Siqueiros: El muralista mexicano que estuvo cuatro veces en la cárcel

Kenia Espinosa

2026-01-31

Collage de David Alfaro Siqueiros en prisión con filtros de colores. La obra del muralista mexicano integra sus vivencias en la cárcel y su ideología.

David Alfaro Siqueiros: Las cuatro ocasiones en que el muralista mexicano estuvo en prisión

David Alfaro Siqueiros, una de las figuras centrales del muralismo mexicano junto a Diego Rivera y José Clemente Orozco, mantuvo una vida marcada por la convergencia entre su producción artística y su activismo político. A lo largo de su trayectoria, el pintor enfrentó cuatro procesos legales que lo llevaron a ser recluido en distintos centros penitenciarios de México. Estas detenciones ocurrieron en diferentes contextos históricos, desde la etapa revolucionaria hasta la década de los sesenta.

La primera detención: El activismo estudiantil en las Bellas Artes

El primer contacto de Siqueiros con el sistema penitenciario ocurrió durante su juventud, cuando era estudiante en la Academia de San Carlos. En ese periodo, el joven artista se sumó a una huelga estudiantil que buscaba cambios en los métodos de enseñanza de la institución y manifestaba su apoyo a los ideales de la Revolución Mexicana.

Esta participación en el movimiento estudiantil derivó en su arresto. Tras este suceso, Siqueiros se incorporó al Ejército Constitucionalista de Venustiano Carranza, donde alcanzó el grado de capitán. Esta etapa inicial definió el carácter político que imprimiría en sus obras posteriores, donde el uso de materiales industriales y la perspectiva dinámica se convirtieron en sus sellos distintivos.

El activismo comunista y la estancia en Lecumberri en 1930

La segunda ocasión en que el muralista fue privado de su libertad ocurrió en 1930. En ese año, el gobierno mexicano intensificó la vigilancia sobre los miembros del Partido Comunista Mexicano, organización en la que Siqueiros militaba activamente. Las autoridades lo detuvieron bajo cargos relacionados con su activismo político y su participación en manifestaciones durante el 1 de mayo.

David Alfaro Siqueiros tras las rejas en la cárcel de Lecumberri México. El muralista mexicano enfrentó cuatro procesos legales por su activismo político.

Siqueiros fue ingresado a la Penitenciaría de Lecumberri, conocida popularmente como “El Palacio Negro”. Posteriormente, su condena se transformó en un arresto domiciliario en la ciudad de Taxco, Guerrero. Durante este confinamiento, el artista no interrumpió su labor; por el contrario, produjo una serie de obras de caballete y grabados que reflejaban las condiciones sociales de la época. Fue en Taxco donde conoció a figuras internacionales que se interesaron en su técnica pictórica.

El atentado contra León Trotsky en Coyoacán

En 1940, David Alfaro Siqueiros se vio involucrado en uno de los eventos más controvertidos de la historia política de México: el intento de asesinato del líder ruso León Trotsky. Trotsky vivía exiliado en una casa en Coyoacán, Ciudad de México. El 24 de mayo de ese año, un grupo armado, en el que participaba el muralista, irrumpió en la residencia y realizó múltiples disparos.

Tras el ataque, Siqueiros abandonó la ciudad, pero fue localizado y detenido meses después. Este evento generó una ruptura significativa en el círculo artístico de la época, afectando su relación con otros muralistas como Diego Rivera. El proceso legal por este incidente concluyó con su salida del país hacia Chile, bajo la gestión del poeta Pablo Neruda, lo que inició un periodo de exilio donde continuó pintando murales de gran formato.

La huelga ferrocarrilera y el cargo de disolución social

La cuarta y última detención de Siqueiros tuvo lugar en 1960, durante la administración del presidente Adolfo López Mateos. El artista fue arrestado tras encabezar el Comité de Presos Políticos y de Defensa de las Libertades Democráticas, el cual apoyaba la huelga de los trabajadores ferrocarrileros. En esta ocasión, se le aplicó el delito de “disolución social”, una figura jurídica contenida en el Código Penal de la época que permitía encarcelar a personas consideradas una amenaza para el orden público.

David Alfaro Siqueiros con autoridades afuera de una prisión en México. El pintor fue detenido en diversas ocasiones entre 1911 y 1960 por causas sociales.

A los 63 años, Siqueiros regresó a la Penitenciaría de Lecumberri, donde permaneció cuatro años. Durante su encierro, el muralista realizó bocetos y estudios para lo que más tarde sería su obra monumental más ambiciosa. En 1964, recibió el indulto presidencial, lo que le permitió recuperar su libertad y retomar sus proyectos artísticos en la Ciudad de México y Cuernavaca.

El legado artístico tras el encierro: El Polyforum Siqueiros

Al salir de su última reclusión, Siqueiros se dedicó a la creación del Polyforum Cultural Siqueiros, ubicado en la actual colonia Nápoles de la Ciudad de México. En este recinto se encuentra “La Marcha de la Humanidad”, considerado el mural más grande del mundo, con una extensión de más de 8 mil metros cuadrados de pintura y escultura.

Esta obra sintetiza la visión del artista sobre la evolución humana y las luchas sociales, integrando la arquitectura con la pintura. A pesar de los periodos de encarcelamiento, la producción de Siqueiros no se detuvo, dejando un legado que hoy es resguardado por instituciones como el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) y que forma parte del patrimonio cultural de México.

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