Este 2026 es tuyo: Los 4 miedos que necesitas mirar a los ojos para poder avanzar
Empieza un nuevo año y con él, la oportunidad de soñar en grande. Queremos empezar la dieta, poner ese negocito de postres que tanto hemos planeado, o simplemente, sentirnos más tranquilas y felices. Pero muchas veces, hay algo invisible que nos frena, que nos susurra al oído “no puedes” o “¿y si todo sale mal?”. Ese algo es el miedo.
El miedo es una emoción natural, es como una alarma que nos avisa del peligro. El problema es cuando esa alarma se queda prendida todo el tiempo y nos impide hacer cosas que en el fondo de nuestro corazón, sabemos que nos harían bien. No se trata de no tener miedo, sino de aprender a caminar con él sin que nos detenga. Este 2026, te invitamos a reconocer esos miedos que te han estado haciendo sombra para que puedas darles la vuelta.
¿Por qué el miedo nos paraliza tanto?
Sentir miedo nos pone en modo de supervivencia. Nuestro cuerpo y mente se preparan para huir o pelear, pero en la vida moderna, los “peligros” suelen ser emocionales: el miedo a ser juzgadas, a fracasar, a la soledad. Como no podemos salir corriendo de ellos, nos quedamos quietas, paralizadas en nuestra “zona de confort”, que aunque no nos haga felices, se siente segura. El primer paso para salir de ahí es ponerle nombre a eso que nos asusta.
Los 4 miedos que no te dejan avanzar (y cómo empezar a retarlos)
1. El miedo a fracasar
Es el más famoso de todos. Es esa vocecita que aparece cuando quieres intentar algo nuevo: “Ni lo intentes, no te va a salir”, “¿Y si pierdes tu dinero?”, “Vas a hacer el ridículo”. Este miedo nos hace abandonar ideas antes de siquiera empezarlas.
- ¿Cómo le damos la vuelta? Cambia la palabra “fracaso” por “aprendizaje”. Si intentas vender gelatinas y la primera vez no te compran, no fracasaste, ¡aprendiste! Aprendiste qué sabores gustan más o a qué hora es mejor ofrecerlas. Empieza en chiquito. No tienes que abrir un local mañana; empieza ofreciéndole a tus comadres, a tus vecinos. Cada pequeño paso te dará confianza.
2. El miedo al “qué dirán”
Este miedo es poderoso, sobre todo para nosotras las mujeres, a quienes desde chiquitas nos enseñan a que debemos agradar a todos. Nos da pánico que la familia, los vecinos o hasta la gente en redes sociales nos critique por nuestras decisiones, por cómo nos vestimos, por cómo educamos a nuestros hijos o por querer algo diferente para nuestra vida.
- ¿Cómo le damos la vuelta? Recuerda esto: la gente siempre va a hablar. Hagas lo que hagas. La única opinión que de verdad importa sobre tu vida es la tuya. Rodéate de personas que te apoyen, de esa amiga o prima que siempre te echa porras. Y poco a poco, ve tomando pequeñas decisiones que sean solo para ti, sin pedir permiso ni opinión.
3. El miedo a poner límites (a decir que “no”)
¿Te sientes culpable cuando dices que no puedes hacer un favor? ¿Terminas haciendo cosas que no quieres solo por no quedar mal? Ese es el miedo a poner límites. Nace de la idea de que si decimos “no”, los demás se van a enojar o nos van a dejar de querer. Esto nos lleva a un agotamiento terrible, porque siempre ponemos las necesidades de los demás antes que las nuestras.
- ¿Cómo le damos la vuelta? Empieza a practicar con cosas pequeñas. Di “no, gracias” a la segunda porción de pastel si no la quieres. Di “hoy no puedo, estoy muy cansada” cuando te pidan un favor que no es urgente. No tienes que dar mil explicaciones. Un “no” es una respuesta completa. Poner límites no es ser egoísta, es cuidarte.
4. El miedo al cambio y a lo desconocido
Los seres humanos amamos la rutina, lo que ya conocemos. Por eso, la idea de un cambio grande (dejar un trabajo, terminar una relación, que los hijos crezcan y se vayan) nos da pavor. Preferimos quedarnos en una situación que no nos gusta, pero que es familiar, a aventurarnos a algo nuevo que no sabemos cómo será.
- ¿Cómo le damos la vuelta? Acepta que el cambio es lo único seguro en la vida. En lugar de verlo como una amenaza, míralo como una oportunidad. Infórmate sobre eso que te da miedo. Si temes a un nuevo trabajo, investiga sobre la empresa. Si te asusta que tus hijos se vayan, empieza a pensar en un pasatiempo que siempre quisiste hacer. Da un pasito a la vez hacia ese cambio, en lugar de pensar en el salto completo.
Que este 2026 sea el año en que el miedo te acompañe, pero que la que mande seas tú.






