El fenómeno acústico en la pirámide de Kukulkán y su relación con el quetzal
La zona arqueológica de Chichén Itzá, ubicada en el estado de Yucatán, resguarda uno de los fenómenos acústicos más estudiados de la arquitectura prehispánica. En la pirámide de Kukulkán, también conocida como El Castillo, el sonido de un aplauso realizado frente a su escalinata principal regresa a los observadores transformado en un silbido que imita el canto del quetzal, ave considerada sagrada por la civilización maya.
El origen del sonido en la escalinata de El Castillo
Este fenómeno sonoro ocurre debido a la disposición y dimensiones de los escalones de la pirámide. Estudios acústicos realizados en el sitio demuestran que la geometría de la estructura rompe las ondas sonoras del aplauso, generando una serie de micro-ecos. Estos ecos se organizan de tal forma que la frecuencia resultante coincide con el chirrido característico del quetzal (Pharomachrus mocinno).

La pirámide de Kukulkán cuenta con cuatro escalinatas, cada una con 91 peldaños, que sumados a la plataforma superior dan un total de 365, representando los días del año solar. La precisión en la construcción de estos elementos permite que el rebote del sonido no sea un eco convencional, sino una respuesta acústica diseñada con una intención específica. Los especialistas en ingeniería y arquitectura señalan que este efecto se mantiene vigente a pesar de que la estructura fue edificada hace más de mil años.
La precisión geométrica de los mayas en Chichén Itzá
La cultura maya aplicó conocimientos avanzados de matemáticas y geometría en la edificación de sus centros ceremoniales. En el caso de Chichén Itzá, la orientación de los edificios y la inclinación de los muros no solo responden a necesidades estéticas o de resistencia, sino también a funciones acústicas y astronómicas. La difracción del sonido en los escalones de piedra caliza produce un efecto de filtrado que elimina ciertas frecuencias y resalta otras, creando el sonido del ave.

Investigadores de diversas instituciones han analizado este fenómeno mediante grabaciones y modelos digitales. Los resultados indican que la distancia entre los escalones y la altura de los mismos actúan como una red de difracción acústica. Este diseño provoca que las ondas sonoras viajen y reboten de manera escalonada, llegando al oído humano con la modulación necesaria para ser identificada como el canto de un ave.
El quetzal y su significado sagrado para la cultura maya
Para la civilización maya, el quetzal representaba un símbolo del cielo y del poder divino. Sus plumas verdes eran utilizadas en los tocados de los gobernantes y sacerdotes, simbolizando la fertilidad y la vida. La presencia del sonido de esta ave en el monumento principal de Chichén Itzá vincula la arquitectura con la cosmogonía de este pueblo.

El quetzal habita principalmente en las selvas nubladas de Centroamérica y el sur de México. Al integrar su canto en la pirámide dedicada a Kukulkán, la deidad de la serpiente emplumada, los mayas establecieron una conexión directa entre el mundo terrenal y el espiritual. El uso del sonido como elemento ritual permitía que los asistentes a las ceremonias percibieran la presencia de sus deidades mediante estímulos auditivos generados por la propia estructura de piedra.
Otros fenómenos astronómicos en la zona arqueológica
Además de la acústica, la pirámide de Kukulkán es famosa por el fenómeno de luz y sombra que ocurre durante los equinoccios de primavera y otoño. En estas fechas, aproximadamente el 21 de marzo y el 22 de septiembre, la luz del sol proyecta una serie de triángulos sobre el costado de la escalinata norte, simulando el descenso de una serpiente de luz que culmina en las cabezas de piedra situadas en la base.

Este evento astronómico atrae a miles de visitantes quienes acuden para observar la precisión con la que los mayas calcularon el movimiento de los astros. La combinación de efectos visuales y sonoros convierte a Chichén Itzá en un centro de conocimiento donde la ciencia y la religión se integraban en la vida cotidiana de sus habitantes.
Relevancia actual y estudios científicos sobre la acústica maya
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) se encarga de la preservación y estudio de este patrimonio. A pesar de los años de investigación, la acústica de la pirámide sigue generando interrogantes entre ingenieros y arquitectos contemporáneos. La capacidad de los mayas para “programar” la piedra y obtener resultados sonoros específicos sin el uso de herramientas modernas de medición acústica es objeto de análisis constante.

La conservación de estos monumentos es fundamental para entender el desarrollo tecnológico de las culturas mesoamericanas. El turismo en la región, que llega principalmente a través de dispositivos móviles para consultar guías y horarios, contribuye a la difusión de estos hallazgos. La experiencia de aplaudir frente a la pirámide y recibir la respuesta del quetzal se mantiene como una de las actividades principales para quienes buscan conectar con la historia y la nostalgia de las raíces mexicanas.






