Charanga y pachanga: Conoce la historia y las diferencias de estos ritmos tropicales
La música tropical cuenta con una historia extensa que vincula a diversos países y culturas. Entre los términos que generan mayor debate en el ámbito del baile y la música se encuentran la charanga y la pachanga. Aunque ambos conceptos se relacionan estrechamente, representan elementos distintos dentro del ecosistema musical del Caribe y su evolución en ciudades como Nueva York.
Origen de la charanga en España y su llegada a Cuba
El término charanga tiene sus raíces en España, mucho antes de su aparición en el continente americano. En territorio español, la palabra se utilizaba para describir a la música popular, las bandas festivas y, de manera específica, al sonido callejero. Con el paso del tiempo y los procesos migratorios, el concepto viajó hacia América, donde experimentó una transformación significativa.

Durante los siglos XVIII y XIX, el oriente de Cuba recibió influencias francesas y franco-haitianas. Estas corrientes trajeron consigo bailes europeos como el minué y la contradanza. En la isla, esta elegancia de salón se mezcló con la rítmica africana preservada por las personas esclavizadas. De esta fusión surgió la danza cubana y, posteriormente, el danzón, el cual se estableció como el baile nacional de Cuba.
Evolución de las orquestas típicas al formato de charanga
Para interpretar estos ritmos, existían inicialmente las denominadas “orquestas típicas”. Estas eran agrupaciones de gran tamaño que incluían instrumentos de metal y poseían un sonido robusto. Sin embargo, la dinámica del baile impulsó un cambio en la estructura de los conjuntos musicales.
Las orquestas redujeron su tamaño y modificaron su instrumentación. La flauta y los violines, al ser instrumentos más ligeros y fáciles de transportar, adquirieron un papel protagonista. Este nuevo formato se complementó con el piano, el contrabajo, el güiro, las congas y los timbales. A esta estructura sonora y de conjunto es a lo que se le denomina charanga.

Instituciones musicales como la Orquesta Aragón, la Orquesta América y la Orquesta Sensación de Abelardo Barroso adoptaron este formato. Incluso en Nueva York, la Orquesta Broadway de Eddie Zervigón mantuvo la alineación de flauta y violines al frente, consolidando el sonido de la charanga sin necesidad de incluir la palabra en su nombre oficial.
Eduardo Davidson y el nacimiento de la pachanga en los años 50
A finales de la década de 1950, surgió en Cuba un nuevo ritmo y estilo de baile conocido como pachanga. El creador de este movimiento fue el músico Eduardo Davidson, quien en 1959 popularizó un sonido que muchos especialistas describen como un punto intermedio entre el son montuno y el merengue.

La pachanga se caracteriza por ser un sonido más marcado y enfocado en el entretenimiento social. A diferencia de la charanga, que define la estructura de la orquesta, la pachanga define el ritmo y la forma de bailar. La popularidad de este estilo creció cuando Davidson comenzó a grabarlo con orquestas que utilizaban el formato de charanga, lo que generó la confusión entre ambos términos entre el público bailador.
Diferencias técnicas entre la estructura musical y el baile
La distinción entre ambos conceptos quedó resumida en la obra del músico Joe Quijano. En sus producciones, Quijano explicaba que la charanga es la orquesta, mientras que la pachanga es lo que se baila.

Técnicamente, la charanga representa la estructura sonora: la combinación de flauta, violines y la elegancia heredada de los salones de baile. Por otro lado, la pachanga representa el momento social, el ritmo específico y la diversión rítmica en la pista. Esta distinción es fundamental para entender la evolución de la música latina, especialmente cuando estos sonidos llegaron a Nueva York y comenzaron a mezclarse con otras influencias urbanas.
El purismo en la música a menudo ignora que los géneros son el resultado de viajes, intercambios y mezclas constantes. La próxima vez que se escuche una flauta acompañada de violines en un contexto tropical, se estará ante una orquesta que habla el lenguaje de la charanga, independientemente del ritmo específico que interprete en ese momento.






