Hay momentos en la vida en que las palabras simplemente no alcanzan para describir lo que sentimos. Ya sea un enredo amoroso, una decepción o simplemente las ganas de celebrar, a veces parece que los grandes salseros escribieron sus canciones pensando justo en nosotros.
Siguiendo la divertida tendencia de “No se dice… se dice…”, te traemos el diccionario definitivo para ponerle sabor y ritmo a esas situaciones cotidianas. Porque, seamos sinceros, todo suena mejor con un buen trombón de fondo.
Para el que no se decide por una sola
Hay quienes tienen un corazón tan grande que no les cabe en un solo amor. Para ellos, la excusa perfecta ya tiene banda sonora.
- No se dice: “No soy capaz de estar solo con una”.
- Se dice: “Tremendo problema el que tengo yo, tenía una jeba y ahora tengo dos…”
Para la que gusta de lo prohibido
A veces, el corazón apunta hacia donde no debe, y el jardín del vecino siempre parece más verde. La música también tiene algo que decir al respecto.
- No se dice: “Gusta más lo ajeno, por ajeno, que por bueno”.
- Se dice: “Estoy amando locamente a la enamorada de un amigo mío…”
Para la que está “traga’ de otro”
Esa atracción que no se puede explicar, que hace que una persona parezca irresistible aunque no nos convenga. La cumbia y la salsa lo describen a la perfección.
- No se dice: “A mí cómo me gusta esa vieja y esa boba tragada de otro”.
- Se dice: “¿Qué tiene la Sandramora que a toda hora llora que llora?…”
Para el que ya no cree en el amor
Después de una mala experiencia, hay quienes deciden cerrar las puertas del corazón y desconfiar de todo el mundo. Para ese trauma, también hay un himno.
- No se dice: “Estoy traumado con todas las mujeres”.
- Se dice: “¡Maldición! ¡Maldición! Las mujeres, bendito Dios, ¡qué malas son!…”
Para cuando te vieron la cara
Ese momento en que te das cuenta de que confiabas demasiado y te jugaron chueco. Antes de enojarte, mejor dedícales este clásico del Grupo Niche.
- No se dice: “Me vieron la cara de bobo”.
- Se dice: “Me pintó pajaritos en el aire y yo, ¡qué tonto fui!, le creí…”
Para el amigo que se mete en problemas
Todos tenemos a ese amigo o familiar que siempre elige a la persona menos indicada y se mete en un lío del que después no sabe cómo salir.
- No se dice: “Uy, ¿cómo se va a meter con esa vieja?”.
- Se dice: “Qué problema con Mariana, el que se encontró mi pana…”






