El tema «Buenaventura y Caney», grabado por la orquesta colombiana Grupo Niche en 1981, constituye una crónica documental sobre el distrito portuario de Buenaventura, en el departamento del Valle del Cauca. El compositor chocoano Jairo Varela concibió la pieza para el álbum Querer es poder, incorporando la voz del cantante Álvaro del Castillo en la interpretación principal.
Los sitios nocturnos entre El Caney y el bulevar portuario
La letra inicia describiendo el tránsito peatonal entre dos puntos de reunión: «Del Caney al bulevar, camino dos pasos…». En la década de 1980, El Caney operaba como un establecimiento nocturno en las inmediaciones del terminal marítimo.
Las autoridades municipales de la época reubicaron los centros nocturnos fuera del área administrativa para concentrar la actividad de entretenimiento cerca de los muelles. Justo enfrente del local se extendía un andador conocido como el bulevar.
En ese espacio público, los organizadores instalaban cuadriláteros temporales donde celebraban peleas de boxeo femenino. Una vez concluidas las funciones deportivas, los asistentes utilizaban la superficie del ring como pista de baile al aire libre.
El puente El Piñal, el consumo de viche y la gastronomía regional
La narrativa prosigue con la llegada al sector de conexión territorial: «Ahí llegamos al Piñal, luego nos tapeamos…». El Piñal corresponde al puente vehicular y peatonal que comunica el territorio continental con la isla de Cascajal, asiento del puerto comercial.
En el lenguaje coloquial de la región del Pacífico colombiano, el verbo «tapear» o «tapearse» refiere al consumo continuo de bebidas alcohólicas. Los pobladores acudían a este paso para beber viche, un aguardiente artesanal extraído del jugo de caña por comunidades afrodescendientes.
Hacia el final de la composición, Varela enumera los platos que cerraban las jornadas nocturnas en los comedores locales. Los versos señalan el consumo de pargo rojo guisado y sancocho de toyo o ñato, preparaciones a base de pescado y plátano verde características de la gastronomía ribereña y marítima del litoral.
Memoria de las rebeliones de cimarrones en el Pacífico
La obra incorpora además referencias a la historia social de las poblaciones negras del occidente colombiano. La estrofa «donde el negro solo solito se liberó» remite a los palenques y asentamientos de personas cimarronas que establecieron comunidades autónomas en las cuencas de los ríos Dagua y San Juan durante el periodo virreinal.
Con este registro, Jairo Varela articuló la geografía urbana de Buenaventura con las tradiciones productivas y la historia de resistencia territorial, fijando estos referentes en el repertorio internacional de la salsa.






