Buscando América: El disco con el que Rubén Blades hizo que la salsa contara historias que dolían
En 1984, un álbum llegó para cambiar las reglas del juego en la música latina. No solo invitaba a mover los pies, sino también a abrir los ojos y la mente. Se trata de “Buscando América”, una obra del cantautor panameño Rubén Blades que se atrevió a narrar las realidades sociales y políticas de un continente en plena ebullición.

Un análisis reciente del comunicador Ricardo Mendivil, compartido en redes sociales, profundiza en el impacto de este disco. Mendivil plantea una pregunta clave: “¿Puede un álbum transformar una generación y hacernos sentir a los latinos diferentes de cara al mundo?”. Para él, la respuesta es afirmativa, y “Buscando América” es la prueba.
Un sonido que rompió el molde de la salsa
Rubén Blades venía de una exitosa etapa junto a Willie Colón y el sello Fania Records, donde se consolidó como una de las figuras más importantes de la salsa. Sin embargo, con “Buscando América”, decidió tomar un camino diferente. Este fue su primer trabajo con su nueva banda, Seis del Solar, y bajo un sello discográfico no especializado en música latina, Elektra Records.

El cambio más notorio fue el sonido. El álbum rompió con la estructura tradicional de la salsa de la época, que se apoyaba fuertemente en los trombones. En su lugar, Blades y Seis del Solar introdujeron instrumentos como sintetizadores, baterías y el vibráfono, elementos más cercanos al rock y al jazz. Esta fusión, según explica Mendivil en su análisis, no fue casualidad; era el vehículo que Blades necesitaba para contar sus historias de una manera distinta.
La crónica de una Latinoamérica convulsa
Más allá de la innovación musical, el verdadero poder de “Buscando América” reside en sus letras. El álbum se convirtió en un espejo de la Latinoamérica de los años 80, una década marcada por dictaduras militares, inestabilidad política y la tragedia de las desapariciones forzadas.
La canción “Decisiones” es quizás la más conocida y bailable del disco, pero su ritmo alegre esconde tres historias cotidianas con consecuencias profundas: un embarazo adolescente, una infidelidad y un hombre que pierde la vida por conducir en estado de ebriedad. Mendivil señala que Blades le puso “rostro, dilema y consecuencia” a situaciones que reflejaban la fragilidad de la vida en la región.
Otro tema central del álbum es “Desapariciones”. Esta canción aborda directamente el dolor de las familias que buscaban a sus seres queridos. Según el análisis del video, Blades compuso la música con un ritmo similar al reggae para que la gente se detuviera a escuchar la letra en lugar de bailarla. La estructura circular de la canción, como un mantra, simboliza cómo la violencia se repite si no se hace consciente. En ella se escuchan preguntas como “¿A dónde van los desaparecidos? Busca en el agua y en los matorrales”.
Un disco para recordar y no olvidar
Mientras muchos artistas de la época usaban la música como una vía de escape, Rubén Blades la utilizó como una herramienta para la memoria. En “Buscando América”, cada canción funciona como una página de un diario colectivo. Temas como “El Padre Antonio y su Monaguillo Andrés”, que narra el asesinato de un sacerdote comprometido con su comunidad (inspirado en el caso real de Óscar Romero), o “Todos Vuelven”, un poema del peruano César Miró, refuerzan el tono de crónica social del disco.

El álbum no solo representó la ruptura de Blades con Fania, sino también su consolidación como un cronista de su tiempo. Se arriesgó a crear un producto que el mercado no esperaba, pero que una generación necesitaba. La obra fue nominada a un premio Grammy en la categoría de Mejor Álbum Pop Latino en 1985, lo que demostró su alcance más allá del nicho de la salsa.

Hoy, “Buscando América” es más que un álbum; es un documento histórico. Es una brújula, como lo define Mendivil, que nos recuerda que la música también sirve para denunciar, para sanar y para unir. Demostró que la salsa no solo se bailaba, sino que también servía para pensar.






