David Bowie: El disco que anunció su propia muerte y nadie entendió

Kenia Espinosa

2026-01-21

Retrato de David Bowie durante la era de su último álbum, Blackstar, reflejando la etapa final de su carrera artística y su despedida.

David Bowie y “Blackstar”: El disco con el que un genio le puso música a su propia muerte

El 8 de enero de 2016, el mundo de la música celebraba el cumpleaños número 69 de David Bowie con el lanzamiento de su álbum número 25, titulado “Blackstar” (estilizado como ★). La crítica recibió un trabajo complejo, oscuro y musicalmente arriesgado. Sin embargo, nadie imaginó el verdadero significado de esa obra. Dos días después, el 10 de enero, la noticia sacudió al mundo: David Bowie había fallecido. De un momento a otro, “Blackstar” dejó de ser solo un disco más en su carrera para convertirse en su testamento, una despedida meticulosamente planeada y transformada en arte.

¿Qué es “Blackstar”, el testamento musical de David Bowie?

“Blackstar” es un álbum compuesto por siete canciones que, tras el fallecimiento del artista, revelaron su verdadera naturaleza: una reflexión sobre la mortalidad, la fama y el legado. El disco fue grabado en secreto mientras Bowie luchaba contra un cáncer de hígado, diagnóstico que mantuvo privado durante 18 meses.

Portada del álbum Blackstar de David Bowie, su último disco lanzado dos días antes de su muerte, que muestra una estrella negra sobre fondo blanco.

El productor y amigo cercano del músico, Tony Visconti, confirmó poco después de su muerte que el proceso creativo fue totalmente intencional. En una publicación, Visconti escribió: “Él siempre hizo lo que quería hacer. Y quería hacerlo a su manera y quería hacerlo de la mejor manera. Su muerte no fue diferente de su vida: una obra de arte”. Según el productor, Bowie sabía que el final estaba cerca y concibió “Blackstar” como un “regalo de despedida” para sus seguidores. Cada letra, cada sonido y cada video musical fueron piezas de un rompecabezas que solo cobró sentido completo tras su partida.

La muerte como tema central: una despedida consciente

A diferencia de abordar el final desde el miedo o la tristeza, David Bowie lo hizo desde la curiosidad y el control artístico. Las letras del álbum exploran temas como la desaparición, la transformación y la trascendencia. En la canción “Lazarus”, cuyo video fue lanzado tres días antes de su muerte, Bowie aparece en una cama de hospital con los ojos vendados, cantando frases como: “Mira aquí arriba, estoy en el cielo”.

El video se convirtió en una representación visual de su propia condición. En él, Bowie se levanta, intenta escribir frenéticamente y finalmente se retira a un armario oscuro, un simbolismo que hoy se interpreta como su aceptación del final. No era un lamento, sino una declaración artística. Bowie no estaba siendo una víctima de su enfermedad, sino el director de su propia escena final, utilizando el lenguaje que dominó durante toda su vida: la música y la imagen.

Un sonido diferente para el final del camino

Musicalmente, “Blackstar” también representó una ruptura con sus trabajos anteriores. Para este álbum, Bowie se alejó de sus colaboradores habituales y reclutó a un grupo de músicos de jazz de Nueva York, liderados por el saxofonista Donny McCaslin. El resultado fue una fusión de jazz experimental, rock, electrónica y momentos de improvisación.

David Bowie en una escena de su último video musical, 'Lazarus', del álbum Blackstar, donde reflexiona sobre su inminente muerte.

Esta elección sonora no fue casual. El sonido caótico y a la vez estructurado del álbum refleja la temática de la vida enfrentándose a lo inevitable. La instrumentación crea una atmósfera densa y enigmática que acompaña las letras introspectivas de Bowie. Fue un último acto de reinvención, demostrando que incluso en sus últimos meses, su capacidad para explorar nuevos territorios musicales permanecía intacta. El artista no buscaba complacer a nadie ni repetir fórmulas exitosas; buscaba el vehículo sonoro perfecto para su mensaje final.

El legado de un artista que transformó su final en arte

La historia de “Blackstar” consolidó el legado de David Bowie como uno de los artistas más influyentes y visionarios del siglo XX. Su carrera se caracterizó por la constante transformación, desde Ziggy Stardust hasta el Duque Blanco, siempre desafiando las convenciones de la música, la moda y la identidad. Su último acto fue la transformación definitiva: convertir la experiencia humana más universal, la muerte, en una obra de arte.

Memorial para David Bowie en Brixton, con flores y tributos de fans frente a su icónico mural de Ziggy Stardust tras su fallecimiento.

Al planear su despedida, Bowie le quitó el poder al silencio y al olvido. En lugar de simplemente desaparecer, dejó una última pieza para que el mundo la analizara y la sintiera. “Blackstar” no es un disco para escuchar con tristeza, sino con asombro ante la capacidad de un ser humano para enfrentar su propio final con creatividad, valentía y un control absoluto de su narrativa. David Bowie no solo vivió como un artista, sino que murió como uno, dejando una lección sobre cómo el arte puede dar sentido incluso al final del camino.

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