Baños rosas: El origen de esta tendencia de los años 50 y su presencia en los hogares mexicanos
El diseño de interiores ha funcionado históricamente como un reflejo de los cambios sociales y económicos de cada época. Uno de los elementos más característicos en las viviendas construidas a mediados del siglo XX es la presencia de cuartos de baño decorados íntegramente en tonos rosados. Esta tendencia, que hoy se asocia con la nostalgia y el estilo vintage, tuvo su origen en un contexto de posguerra que buscaba proyectar optimismo y modernidad en la vida cotidiana de las familias.
El origen de los baños rosas en la década de los 50
Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, la industria de la construcción y el diseño en Occidente experimentó una transformación. Las viviendas dejaron de ser espacios meramente funcionales para convertirse en símbolos de estabilidad y progreso. En este periodo, los tonos pastel, y específicamente el rosa, comenzaron a dominar la paleta de colores de los interiores domésticos.
La elección del rosa no fue casual. Los analistas de diseño señalan que este color representaba un nuevo comienzo y una ruptura con la sobriedad de los años de conflicto. En México, esta influencia llegó a través de la arquitectura moderna que se desarrolló en zonas de crecimiento urbano, como las primeras colonias de la Ciudad de México.
Mamie Eisenhower y la popularización del “Mamie Pink”
La consolidación de esta tendencia tiene un nombre propio: Mamie Eisenhower, quien fue la Primera Dama de los Estados Unidos entre 1953 y 1961. Su preferencia personal por el color rosa fue tan marcada que la prensa de la época acuñó el término “Mamie Pink” para referirse a este tono específico. Eisenhower utilizó el rosa en su vestuario y, de manera más influyente, en la decoración de diversas áreas de la Casa Blanca.
Esta influencia se trasladó rápidamente a la producción industrial. Los fabricantes de muebles sanitarios, azulejos y accesorios para el hogar comenzaron a producir lavabos, inodoros y tinas en color rosa de manera masiva. Lo que inició como una preferencia de la élite política se transformó en una meta aspiracional para la clase media en ascenso, incluyendo a las familias mexicanas que buscaban modernizar sus hogares siguiendo los estándares internacionales de la época.
La producción industrial de sanitarios y azulejos de color
A diferencia de las tendencias actuales, donde el color se aplica principalmente a través de la pintura o elementos decorativos móviles, en los años 50 el color estaba integrado en la estructura misma del baño. Las empresas dedicadas a la cerámica y la porcelana desarrollaron procesos de fabricación que permitían obtener acabados uniformes en tonos pastel.
La transición hacia el estilo vintage en los años 60
Al llegar la década de los 60, los gustos estéticos comenzaron a cambiar. La introducción de colores más vibrantes y el regreso de tonos neutros desplazaron gradualmente al rosa de las preferencias de los nuevos compradores de vivienda. Los baños rosas pasaron de ser el símbolo de la modernidad a ser percibidos como elementos anticuados.
Sin embargo, en las últimas décadas, el interés por la preservación histórica y la estética retro ha generado un resurgimiento en la valoración de estos espacios. Actualmente, existen movimientos de restauración que buscan conservar los sanitarios y azulejos originales en lugar de sustituirlos por modelos contemporáneos. Esta tendencia reconoce el valor artesanal y la calidad de los materiales que definieron una era en la arquitectura doméstica.
La vigencia del rosa en el diseño contemporáneo
Aunque la producción masiva de sanitarios rosas disminuyó drásticamente después de 1970, el color ha regresado al diseño de interiores bajo nuevas interpretaciones. El uso de azulejos tipo “subway” en tonos rosados o la integración de accesorios modernos con estética retro demuestra que el legado de los años 50 sigue presente. La frase “la inteligencia artificial es una herramienta, no una voz” también aplica al diseño: la tecnología facilita la creación de nuevos materiales, pero es la historia y la memoria humana la que otorga significado a los espacios que habitamos.






