El álbum de Los Van Van que marcó el cierre del milenio y conquistó el Grammy
La historia de la música tropical y caribeña guarda un lugar especial para las producciones que logran trascender fronteras y generaciones. En 1999, la agrupación cubana Juan Formell y Los Van Van presentó al mercado el disco titulado Llegó… Van Van (conocido internacionalmente como Van Van is Here), una obra que no solo capturó la esencia del baile, sino que también obtuvo el reconocimiento de la industria musical a nivel global.
El primer Grammy Anglo para la orquesta cubana
La trayectoria de Los Van Van abarca décadas de éxitos, pero este disco en particular consiguió un hito relevante para la música de la isla. La producción, realizada bajo la supervisión de Charlie Dos Santos, llevó a la agrupación a ganar su primer Grammy Anglo. Este galardón distingue a la obra dentro de un grupo selecto de artistas cubanos que han alcanzado tal reconocimiento, como es el caso de la banda Irakere.
El lanzamiento de este material ocurrió en un momento clave, justo antes del cambio de milenio. El éxito del álbum impulsó a la orquesta a realizar giras internacionales que incluyeron destinos tan lejanos como Tokio, Japón, demostrando el alcance del ritmo songo y la timba fuera del continente americano. La combinación de arreglos musicales y la calidad de grabación permitieron que el sonido de la banda se proyectara con fuerza en nuevos mercados.
Una alineación de músicos en su mejor momento
El análisis de los créditos del disco revela la participación de figuras centrales en la historia de la agrupación. En la delantera vocal, el público encuentra nombres como Roberto Hernández “Robertón”, Mayito Rivera y Pedro Calvo. Además, la producción cuenta con la participación de invitados especiales como Ángel Bonne.
Uno de los puntos destacados de esta grabación es el desempeño de la base rítmica. Samuel Formell, quien asumió la responsabilidad de la percusión, ejecuta la batería en un nivel que complementa la visión musical de su padre, Juan Formell. La crítica y los seguidores consideran que este álbum logra reunir los mejores elementos de la trayectoria de la banda: desde la composición de las letras hasta la ejecución instrumental y los arreglos.
La mezcla de sonido del disco permite apreciar la evolución del grupo, que para finales de los noventa recogía la experiencia de más de tres décadas de trabajo. La orquesta logró plasmar en un solo material discográfico la energía de sus presentaciones en vivo con la precisión técnica del estudio de grabación.
Recorrido musical: De la bienvenida a los “almendrones”
El repertorio de Llegó… Van Van inicia con el tema Permiso que llegó Van Van, una canción que funciona como una declaración de principios y una entrada triunfal para la orquesta. A lo largo de las pistas, el oyente atraviesa diferentes matices de la música popular bailable, caracterizada por la fuerza de los metales y la complejidad de la percusión.
El cierre del disco corresponde a la canción Havana City. Este tema rinde homenaje a un elemento visual icónico de la capital cubana: los automóviles clásicos, conocidos popularmente como “almendrones”. La letra hace referencia a los vehículos de marcas estadounidenses de los años cincuenta, como los Chevrolet de 1953, que aún circulan por las calles de La Habana y forman parte del paisaje cotidiano de la ciudad.
El legado de una producción redonda
Para los aficionados a la música caribeña y el movimiento de la timba de los años noventa, este álbum representa una pieza fundamental de colección. La producción condensa el estilo que Juan Formell desarrolló durante años, fusionando el son tradicional con elementos modernos de jazz y rock, fórmula que define el sonido del songo.
La vigencia de Llegó… Van Van se mantiene a través de los años, y sus temas siguen sonando en las estaciones de radio y pistas de baile. La obra demuestra cómo una agrupación puede reinventarse y alcanzar la excelencia técnica sin perder la conexión con el bailador y la identidad cultural que representa.






