El día que Rubén Blades convirtió los cuentos de García Márquez en canciones para bailar

Kenia Espinosa

2025-12-24

La portada de "Agua de Luna" (1987) ya adelantaba el viaje sonoro y literario que Rubén Blades proponía, fusionando la salsa con el realismo mágico.

Agua de Luna: El disco de Rubén Blades basado en los cuentos de García Márquez

El universo literario de Gabriel García Márquez, lleno de mariposas amarillas, pueblos perdidos en el tiempo y amores eternos, encontró un eco inesperado en la salsa de los años 80. En 1987, el músico panameño Rubén Blades, junto a su banda Seis del Solar, se embarcó en un proyecto que para muchos parecía arriesgado: transformar la prosa del nobel colombiano en música. El resultado fue “Agua de Luna”, un álbum conceptual que hoy, ante el resurgimiento del interés por la obra de “Gabo” gracias a producciones como la serie de “Cien años de soledad”, cobra una nueva relevancia.

Este disco no fue un hecho aislado, sino la culminación de una amistad y una admiración mutua entre dos de las figuras más importantes de la cultura latinoamericana del siglo XX. Blades, conocido por sus “crónicas musicales” que retrataban la vida urbana, vio en los cuentos de García Márquez un material perfecto para explorar nuevas fronteras en la salsa.

¿Cómo nació la idea de musicalizar a un Nobel?

A mediados de la década de los 80, Rubén Blades ya había revolucionado la salsa con álbumes como “Buscando América” (1984) y “Escenas” (1985). En ellos, se alejó de las temáticas de fiesta y romance para abordar asuntos sociales y políticos, creando lo que se conoció como “salsa consciente”. Con “Agua de Luna”, Blades dio un paso más allá, proponiendo un diálogo directo entre la música popular y la alta literatura.

El álbum, lanzado bajo el sello Elektra, se compone de ocho canciones. Siete de ellas están directamente inspiradas en cuentos de Gabriel García Márquez. Blades no solo tomó los títulos o las ideas generales, sino que se sumergió en las atmósferas y los personajes para crear bandas sonoras para cada relato. Fue un homenaje de un artista a otro, un puente sonoro entre el Caribe panameño y el Macondo colombiano.

Las canciones: Un viaje por los cuentos de Gabo

El disco abre con “Isabel”, una pieza que captura la melancolía del “Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo”. La música evoca la sensación de encierro y la espera bajo una lluvia interminable, un sentimiento central en el cuento de García Márquez.

Otro tema destacado es “Ojos de perro azul”, basado en el cuento homónimo. La canción recrea la atmósfera onírica y la búsqueda desesperada de un amor que solo existe en los sueños, utilizando una sonoridad que se aleja de la salsa tradicional para adentrarse en terrenos más experimentales y cercanos al jazz.

El álbum también incluye:

  • “No te duermas”: Una cumbia que interpreta la tensión del cuento “Amargura para tres sonámbulos”.
  • “Blackamán”: Inspirada en “Blacamán el bueno, vendedor de milagros”, narra las peripecias de un charlatán con un ritmo vibrante.
  • “Claro oscuro”: Basada en “El mar del tiempo perdido”, explora la fantasía y el misterio del relato.
  • “Laura Farina”: Retoma un personaje del cuento “Muerte constante más allá del amor”.
  • “La cita”: Un guiño a la historia de “La mujer que llegaba a las seis”.

La canción que da título al disco, “Agua de Luna”, es la única que no se basa en un cuento específico. En su lugar, funciona como una reflexión personal de Blades sobre todo el universo “garciamarquiano”, uniendo los hilos de las historias anteriores en una pieza final.

Un disco criticado en su tiempo, una joya hoy

En su momento, “Agua de Luna” no fue un éxito comercial rotundo. Muchos seguidores de la salsa más tradicional y bailable no comprendieron la propuesta. Lo consideraron un disco demasiado intelectual o experimental. Los críticos del género lo recibieron con opiniones divididas, pues Blades se atrevió a usar sintetizadores y estructuras poco comunes en la salsa, lo que para algunos fue una traición al sonido puro.

Sin embargo, el tiempo le ha dado la razón al “poeta de la salsa”. Hoy, “Agua de Luna” es visto como un álbum de culto, una obra valiente que demostró que la salsa podía ser mucho más que música para la fiesta. Es un testimonio de la capacidad de la música popular para dialogar con otras artes y para crear obras de profunda complejidad y belleza.

Fotografía del cantante Rubén Blades junto al escritor Gabriel García Márquez. Ambos sonríen, reflejando la amistad que inspiró el disco de salsa "Agua de Luna", basado en los cuentos del nobel.

La conexión entre Blades y García Márquez no terminó ahí. Su amistad perduró a lo largo de los años, y ambos siempre expresaron su respeto por el trabajo del otro. Este disco queda como el testimonio más sonoro de esa unión, una invitación a leer a Gabo con los oídos y a escuchar a Blades con la imaginación.

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