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Conoce la oscura historia de los salones de baile más antiguos de la ciudad (Parte 1)

Bailar es un derroche de gozo y candela. ¿Quién no ha disfrutado una noche en uno de los salones de baile más antiguos de la CDMX?

Bienvenidos sean los salones de baile

¿Cuántas historias no se han contado del Salón México? Inspiró la canción de Aaron Copland que lleva su nombre y Emilio “el indio” Fernández le hizo una película —que salió contraproducente, pero ya les contaré por qué—. La antropóloga Anita Brenner lo describió así: “Club Nocturno tipo Harlem con orquesta cubana, El Salón México. Tres salones: uno para la gente vestida a tu manera, otro para los obreros en overol pero con zapatos, y otro para los descalzos”. Así empezó la era de los salones de baile de la capirucha.

Los salones de baile más antiguos de la ciudad

Pasa el tiempo, la vida, las generaciones… pero el frenesí nocturno de la ciudad no cambia. Aunque hay opciones hasta para aventar al cielo, los salones de baile siguen siendo socorridos por chilangues de todas las edades, incluso aquellos que ya tienen sus añitos. ¿A quién llevarías a bailar?

Salón Los Ángeles

“Quien no conoce ‘Los Ángeles’, no conoce México”, dicen por ahí. Desde 1937, el legado de los salones de baile en la ciudad quedó en manos de Los Ángeles, quien resguarda celosamente historias dignas de los libros de texto. Por su pista han taconeado Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Carlos Monsiváis, el Che Guevara, Frida Kahlo, Diego Rivera… ¡y la lista continúa! El emblemático salón se muestra perenne ante las embestidas del tiempo —como la sufrieron en la pandemia—, aunque el inmueble ha sufrido algunas restauraciones mantiene su estética original.

De acuerdo a algunos investigadores, antes de ser un salón de baile fue una fábrica de carbón que quedó en desuso. Tras la transformación del lugar, su vida se consagró a la música y danza, de acuerdo al gerente del lugar el éxito fue la introducción de música en vivo. “Fue más a propósito porque antes no se podía poner música grabada, pero a la gente le gustó bailar con las orquestas en vivo”. Martes de danzón, viernes de sonoras, ¿tú qué prefieres bailar?

Dónde: Lerdo #206, colonia Guerrero

Salón San Luis

Posiblemente el más fresita de los salones de baile. No es para menos, lejos de las colonias populares el Salón San Luis abrió sus puertas en pleno corazón de la Roma en 1940. Que no los engañe, pese a su locación la fiesta se pone buena en este lugar, ya que quienes acuden lo hacen con toda la intención de sacarle brillo a la pista. Además, los enredos amorosos van garantizados ya que es conocido como “el lugar más romántico de México”. ¡Ámonos!

El San Luis es como entrar en una máquina del tiempo: meseros trajeados con moño blanco, un enorme letrero luminoso, muros oscuros, luces rojas y los clásicos tragos cantineros. Aquí debes venir sin miedo y con ganas de hacer un viaje musical, ya que el repertorio va desde la salsa hasta el merengue. Lo más importante es ponerse flojito, agarrar valor con un tequila y luego a conseguir pareja para taconear.

Dónde: San Luis Potosí #28, colonia Roma Sur

Barba Azul

Otro de los salones de baile más antiguos de la Ciudad de México es el Barba Azul. Son 72 años los que avalan a este bar, cabaret y salón de baile con ficheras que ha dado pie a una infinidad de historias —algunas de ellas truculentas—. Su historia comenzó en una época de desarrollo y crecimiento poblacional, por lo que el ánimo fiestero de los chilangues estaba a tope. La noche era su aliada, junto con la oscuridad llegaba la hora de romper tabúes en la pista de baile. Fuera el recato. Se trataba de aflorar el erotismo y la sensualidad.

El Barba Azul comenzó como una cervecería que pronto se adaptó a las nuevas formas de entretenimiento. Años más tarde llegaron los shows de vedettes, rumberas y cabarets que embobaban a los asistentes; otros más pudorosos se limitan a ver de reojo mientras bailan. Aquí aún se estilan las ficheras, damas que por una módica cantidad ofrecen algunos acercamientos con los asistentes. Nuestra queja acerca del lugar es su nombre, inspirado en el francés Barba Azul. Busquen ustedes la historia del ‘noble’ Barba Azul, tremendo gañán y asesino de la literatura.

Dónde: Gutiérrez Nájera #291, colonia Obrera

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